Principios esenciales de la cultura organizacional

Emilio Ciro Cisilino / Argentina

La cultura de una empresa, grande o pequeña, debe estar basada en principios que reflejen en forma clara y precisa las creencias fundamentales en base a las cuales se desarrollan las relaciones con empleados, clientes y proveedores; y fija el marco de referencia para un crecimiento sostenido, que armonice la ganancia y competitividad comercial, con los valores éticos y humanos.
Los cinco principios esenciales que toda organización debe aplicar para lograr el crecimiento profesional y personal necesario para enfrentar con éxito el desafiante y cambiante entorno globalizado en que vivimos son:
Respeto por la dignidad de la persona
Solo podemos trabajar en forma efectiva, si tratamos a los demás y a nosotros mismos con respeto. Es imprescindible trabajar en un ambiente que valore, comprenda e integre la diversidad generacional, esencial para el éxito de una organización en el siglo actual. Todo empresario debe guiarse por el lema: “Trataré a los demás con el respeto que me gustaría que me trataran”.
Máximo compromiso de integridad en todo lo que hacemos
En el creciente y complejo mundo de los negocios del siglo XXI, la integridad y la honestidad deben ser el sello distintivo de toda persona y de toda organización, para llegar a logros consistentes y mantener el respeto de aquellos con quienes se interactúa.
Confianza
Debemos generar un ambiente de confianza mutua, dependiendo y teniendo fe en la realización de las tareas asignadas a nuestro personal, sin la constante necesidad de revisar y volver a revisar su trabajo. Para ello se debe permitir a los empleados y equipos de trabajo gran libertad de acción para conducirse, engendrando el sentido de responsabilidad necesario para el ejercicio de esa libertad. En este sentido, es esencial saber delegar funciones
Credibilidad
Debemos como empresa, ganar la confianza de todo público. La honradez, la rectitud y la congruencia crean un ambiente que nos lleva a realizar lo que hemos dicho, en el tiempo a que nos hemos comprometido. El objetivo es mostrar que “practico lo que predico”.
Mejoramiento continúo en todo lo que hacemos
La renovación personal, a través de la educación y el entrenamiento, que nos permiten ir mejorando día a día, debe ser aceptada como una responsabilidad común para los empleados y la empresa. Ello requerirá una ambición asociada al compromiso de aprender más, ser más y desarrollarse, teniendo en cuenta que las personas están en formación y crecimiento constante. Este desarrollo es fundamental para la supervivencia a largo plazo, facilitando la adaptabilidad a las innovaciones y los cambios y, paralelamente, incentivando los mismos con nuestras propuestas.
Si bien a veces resulta complicado armonizar estos principios con el mundo competitivo en que vivimos, debemos aceptar el desafío de poner toda nuestra dedicación y esfuerzo, en pos de ir cambiando el contexto que nos rodea, para mejorarlo.


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