La autoestima va unida al sentimiento de competencia y valía personal y sive para que lo valoren en el trabajo

Cuando este componente flaquea en la esfera laboral, puede frenar seriamente el progreso profesional.

¿Quiere mejorar en su trabajo, pero siente que no es capaz de lograrlo? ¿Se excusa continuamente por las cosas que no hace bien? ¿Le falta confianza en usted mismo y se siente inseguro al plantear sus propuestas o peticiones? ¿Rinde menos y no alcanza sus metas? ¿Le cuesta resolver situaciones conflictivas y se inhibe de participar en los asuntos de la oficina?

Este conjunto de sensaciones y actitudes podría encuadrarse dentro de un síndrome que está clasificado en los manuales de psicología, pero que es muy común en la esfera laboral, que truncan vidas y vocaciones: la baja autoestima específicamente en el trabajo.

Para resolver este problema conviene tener en cuenta una regla de oro no escrita, pero sumamente certera, que puede aplicarse en las relaciones sociales, y sobre todo en las laborales: para que los demás crean en uno, primero debe hacerlo usted mismo. “En muchos casos, las demás personas son como un espejo: simplemente reflejan a quien tienen en frente, es decir lo que les llega de esa persona”, señala Viviana Segura, experta en relaciones laborales y gestión de grupos.

“El amor propio o cariño a uno mismo es muy importante en la esfera laboral, porque es el motor que nos impulsa a seguir adelante y a conseguir lo que nos proponemos. Es un sentimiento positivo, generador de confianza y entusiasmo, que contribuye a la realización, a la felicidad y al éxito personal y social”.

“Conocernos, aceptarnos y valorarnos es fundamental no sólo para afrontar las demandas del mercado, sino para prosperar. Para sacar el máximo provecho de nuestros intereses, habilidades y experiencias, tenemos que convertirnos en nuestros mejores amigos”, recomienda Viviana Segura.

Para conseguirlo, la experta sugiere plantearse objetivos realistas: lo que se propongan debe fundamentarse en los propios dones, habiliades y conocimientos, sólo así es posible llegar al máximo de la propia capacidad para enfrentar los retos que se presenten.

La constancia es buena aliada

La constancia es otro ingrediente clave de la autoestima y el éxito laboral. Es una cualidad que puede cultivarse y desarrollarse y llega donde a veces no lo hacen las habilidades o dones naturales.

Cuando somos constantes llegamos muy lejos, muy alto, aunque no debemos confundir la perseverancia con la tozudez o el acostumbramiento a ciertas ideas, lo cual nos lleva a rompernos la cabeza en más de una ocasión.

En un mercado laboral como el actual, vertiginoso, inestable y en plena transformación, las ideas fijas son un impedimento más que una ayuda.

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