El Enfoque Contingencial y los recursos humanos

Roberto Porta-Córdoba

El autor es Consultor y Docente de la Universidad Thomas More
El enfoque contingencial es probablemente la única teoría de administración que enfatiza el efecto del ambiente sobre el quehacer de las organizaciones. Aunque sus orígenes se remontan a investigaciones realizadas en los años cincuenta, sus aportes a la teoría gerencial han venido consolidándose a medida que el mundo empresarial se torna más globalizado y competitivo.

Según este enfoque, existe un vínculo funcional entre los elementos del ambiente y el sistema administrativo necesario para garantizar los resultados de una organización. A diferencia de otras teorías, el enfoque contingencial focaliza su atención en el ambiente externo de la empresa, priorizando lo que ocurre fuera de esta antes que en su interior. Sin embargo, esto no significa que el enfoque se sustraiga por completo de la teoría clásica organizacional que privilegia lo sistémico y lo estructurado. Más bien, este enfoque persigue encontrar un balance en el cual la empresa aproveche al máximo las circunstancias de su entorno.

Entre las variables contingenciales que los teóricos han percibido que afectan a una organización figuran: la tecnología, el tamaño, la antigüedad, la propiedad, el poder, el entorno y la cultura. Como es de esperarse, la relevancia de estas variables es diferente en cada nivel de la organización y por ello algunos expertos han hecho una separación entre ambiente general y ambiente de tarea, colocando en el primero a los entornos tecnológicos, económicos, políticos, sociales, legales, etc. y en el segundo a los clientes, los proveedores, los competidores, reguladores, etc.

El enfoque contingencial se basa en la premisa de que los factores exógenos actúan como variables independientes sobre los componentes de organización interna de la organización y de que dichos componentes son variables dependientes de las primeras. Es clave comprender que esta relación, sin embargo, no actúa como una de tipo causa-efecto, sino como una toma de decisión de la alta gerencia al momento de elegir la alternativa más eficaz frente a las circunstancias externas. Es precisamente esta característica lo que marca la diferencia entre “dejar llevarse por los vientos” y “aprovechar los vientos”, y la que permite a los recursos humanos tener no sólo su incidencia más directa, sino la más controlada.

Esto adquiere aún más importancia cuando percatamos que el enfoque contingencial establece la misma relación entre las subunidades de la empresa y otras unidades, continuando a la vez el mismo principio de adaptación ante cualquier factor externo. Una característica medular de esta teoría es su creencia de que no existe una técnica administrativa óptima o ideal para todo tipo de situaciones y de que lo único con que podemos contar es con un abanico de alternativas emanadas de las distintas teorías organizacionales. En este escenario, la cultura organizacional, la interacción del recurso humano, su capacidad de asimilación, su voluntad de adaptación y sobre todo su actitud, se convierten en variables endógenas recomendadas para la supervivencia organizacional y prácticamente indispensables para la ventaja competitiva.

En un entorno altamente volátil como el nicaragüense, en el que cualquier gesto político es capaz de generar expectativas, especulaciones y acciones que inciden directa o indirectamente en la economía y en la toma de decisiones gerenciales, la polivalencia y grado de compromiso del recurso humano podrían adquirir niveles nunca antes vistos en la escala de valores de la organización.

Dada las características sociopolíticas de Nicaragua, es posible que la mayoría de las empresas asentadas en el país apliquen consciente o inconscientemente un enfoque contingencial en su práctica administrativa. Lo que no se debe dejar al azar es la preparación del recurso humano en todos los niveles de la organización. Esta preparación debe estar intrínsecamente ligada a la visión institucional, a las metas establecidas, a la estructura interna de la empresa, a un plan de acción debidamente consensuado y por supuesto a los factores externos identificados en el entorno organizacional.
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