“COACHING” DE ASCENSO


El coaching es una de las estrategias más utilizadas entre los altos empresarios y, a pesar del poco tiempo que lleva, ha logrado avanzar a pasos agigantados derivando en nuevas ramas, mucho más específicas.

Este es el caso del denominado “Coaching de Ascenso”, centrado en entrenar a los empleados para que, con sus propios recursos, alcancen sus objetivos profesionales pero con una particularidad: la auto-promoción.

La nueva disciplina va íntimamente relacionada con el “Marketing Personal”, que es, en esencia, saber venderse utilizando las mismas técnicas que se emplean para promocionar empresas y productos.

En este sentido plantea que se debe conocer el “producto” y mostrarlo a los demás presentando su mejor cara. ¿Quién mejor que la misma persona para promocionarse? cada hombre conoce sus propias fortalezas y debilidades.

Lo anterior requiere de un cierto nivel de autocrítica y capacidad de realizar un reflexivo “mea culpa” al momento de enfrentarse con las propias limitaciones.

La persuasión como punto de inflexión

La comunicación persuasiva es un punto crucial en el coaching de ascenso. Para que funcione debe formar parte de una estrategia que construya nuestra propia imagen. Eso significa presentarse a los demás de una determinada manera, aunque sin intentar engañarles ni “cambiar su personalidad”.

La imagen se crea a partir de todos los elementos de comunicación que rodean a una persona: cómo se viste, habla, mira, escribe, gesticula y actúa.

Los aspectos anteriores se deben combinar de forma coherente.

Errores usuales

Existe una lista de errores habituales que cometen las personas al ejecutar el coaching de ascenso. Conózcalos y evítelos.

1. La propia imagen se construye poco a poco y empieza con los detalles. Por mucho que la cuidemos, si no somos naturales, sinceros y respetuosos con nuestros interlocutores, nunca nos tomarán en serio. Sólo la gente “sanamente ambiciosa” puede obtener resultados éticos y duraderos cuando se vende a sí misma.

2. Vender una imagen de persona seria y responsable para luego llegar tarde a la entrevista de selección, sólo demostrará que es una persona desorganizada.

3. Decir que nuestro punto fuerte es el trato con los clientes y luego enviarles un mail en tono coloquial y con faltas de ortografía.

4. Tampoco tendría sentido que destacáramos nuestra gran autoconfianza y mientras lo hacemos no miremos al entrevistador a los ojos.

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